Visitante, bienvenido seáis. Ante vuestros ojos se alza Bokerovania, recortada contra las eternas nubes y enfrentada a un mar que no conoce la calma.
Recorred sus calles y avenidas, sus edificios, sentid el frío que guarda tras su muro helado y el calor que se esconde en algún que otro lugar.
Dejad vuestra huella en la nieve grisácea que cubre el empedrado, vuestras manos marcadas en la escarcha de los cristales, dejad marca en esta ciudad.
Pero recordadlo, sois visitante, Bokerovania se puede observar, incluso sentir, pero no podéis permanecer aquí. Sólo hay un habitante en Bokerovania, y jamás habrá más de uno.

Y sobre todo, entrad sin miedo, a pesar de lo que podáis ver...

Mostrando entradas con la etiqueta La Avenida Ambarina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Avenida Ambarina. Mostrar todas las entradas

viernes, septiembre 05, 2008

Así Sea

Romper la última cadena que me separa de ti
Derretir los siglos que se interponen entre nosotros
Desterrar para siempre la tristeza de tus sonrisas
Y la nostalgia de tus abrazos
Dar nuevos frutos al árbol seco y muerto
Enterrar el pasado con nuevas esperanzas
Alegrías que ardan sobre las cenizas de una llama
Que tantas lágrimas habían apagado entonces
Mudar la rarefacción de los rostros
Y de los hombros incómodos
Por el peso que deben soportar
De años perdidos en tinieblas frías
Abrir de nuevo los ojos, sin velo alguno
Despegar las membranas traslúcidas
Que deforman el mundo y lo vuelven estéril
Preñar el futuro con ilusiones doradas
Gritar a la Tormenta que se enfrente a nosotros
Domar la Mar furiosa con nuestras manos unidas
Alzarnos sobre el Viento vestido de otoño
Y sentir las lágrimas del cielo bañar nuestros rostros
Dar con las llaves perdidas
Que abran tu corazón al mío y viceversa
Fundirnos en una amalgama de aromas
Saciar la sed de nuestros resecos labios
Al fin descansar, siendo uno
En tierras de ensueño y Metáfora
Que son patrimonio tuyo y mío
Y soñar de nuevo, juntos, para no despertar.

viernes, junio 24, 2005

Quiero...

-Quiero dibujarla.
"Quiero contemplarla durante horas sin máscara alguna, dejar que mis ojos se sinceren al fin y en ellos se pueda ver que ella es lo único que existe ya para mí.
"Quiero memorizar cada rasgo, cada gesto y cada pequeña sombra de su cara, hasta que con los ojos cerrados pueda reproducirla de manera perfecta, hasta que parezca que su alma se ha copiado en mi cerebro.
"Quiero acariciarla con la vista al menos, con toda la insolencia y el atrevimiento que le faltan a mis manos.
"Quiero recorrer con mi dedo de grafito su carne de papel, arañando aquí, acariciando allá, hasta que no quede un milímetro de piel de celulosa sin mi huella grabada.
"Quiero terminar, mirar el dibujo, y saber que lo que allí se representa es ella, es su alma encarcelada, y que ha sido obra mía.
"Quiero dibujarla porque así la tendré, al menos de algún modo."




Y el Guerrero de las Batallas Perdidas desenvainó un lápiz.

domingo, mayo 08, 2005

La Piedra Filosofal

La Piedra Filosofal no es mineral. No es una roca extraña, un metal precioso, un trozo de piedra irisado o un rubí en bruto. La Piedra Filosofal no es una sustancia, no es líquido, ni alcohol, ni gas.

Para fabricar la Piedra Filosofal hace falta sublimar carparrosa azul con la fuerza de una noche de tormenta, y mezclarla con miel y mermelada de fresa. Hay que conseguir destilar un rayo del amanecer, y añadir unas gotas a la fórmula antes de dejarla reposar.
También hay que añadirle polvo de compasión, aceite de amabilidad y un juego completo de perlas blancas.
Por último hay que añadir limadura de mármol rosa.

La Piedra Filosofal no es un objeto, es una persona, es una mujer. Lo sé, la he visto, la he conocido. He cazado su sonrisa, he buscado su mirada sin encontrarla, he robado su aroma y todavía intento volverlo a robar.

La Piedra Filosofal no transforma el plomo en oro, pero a su alrededor todo parece dorado y más valioso. Da la importancia que se merece a aquello que no parece tenerla. Hace de las cosas más tenues algo más valioso que el oro.
La Piedra Filosofal no da la vida eterna, pero verla hace que la ames tanto, que tu amor te conduce a una eternidad más bella y duradera que la melancólica no-vida del vampiro.

Yo vi a la Piedra Filosofal, desgraciadamente sólo estaba en mi mente. Pero áun hoy sigo buscándola sin reposo.

La gente piensa que los Alqumistas buscamos la Piedra Filosofal por el oro y la vida eterna. Se equivocan. La buscamos porque la hemos visto en sueños y desde entonces la amamos.

domingo, noviembre 14, 2004

El Retrato.

Retratar a una persona es la labor más difícil del dibujante, y la más peligrosa también. Cuando un dibujante decide retratar a alguien, esa persona deberá sentirse halagada y asustada a un tiempo. Porque cada segundo que pase el dibujante delante suya, con el bloc en una mano y el lápiz en la otra, la goma en la boca y los ojos entrecerrados; el dibujante estará bebiendo el alma, la expresión, la felicidad del objeto de su dibujo. No copia la realidad, roba la realidad. Y cuando está alojada en su interior, a base de golpes de lápiz obliga ese alma a encerrarse en el papel. Y ya es suya para siempre, aunque el dibujo acabe en otras manos, aunque el dibujo se pierda, el dibujante para siempre tendrá ese alma que robó. Y ese alma, lo tiene a él.

La Legión del Espacio
La Legión del Espacio